Solares

<¿Cómo protegerse de los efectos dañinos del sol?>

Es conveniente tomar ciertas precauciones.

- Evite las fases de exposición en las que la radiación solar es más intensa. Cuanto más alto está el sol en el cielo, mayor es la radiación ultravioleta. En verano, en Europa occidental, esta fase se sitúa entre las 11 y las 16 horas.
Más generalmente, se desaconseja permanecer en la playa durante todo el día.

- Utilice gafas de sol envolventes con un índice anti-UV elevado, un sombrero de ala ancha y prendas de vestir amplias y, en la medida de lo posible, largas (camisetas de manga larga y bermudas o pantalón).

- No se fíe de sus impresiones. Dado que los rayos infrarrojos son los que provocan la sensación de calor y no los UV, es absolutamente posible ser víctima de quemaduras solares sin haber tenido la sensación de exponerse de forma imprudente.

Cuando está nublado, no hay que bajar la guardia respecto a la exposición al sol. En efecto, las nubes dejan pasar muchos más rayos UV que infrarrojos y radiación visible. De este modo, la temperatura y la luminosidad pueden descender sin que se reduzcan los riesgos relacionados con la radiación ultravioleta.

En la montaña, el peligro existe incluso cuando las temperaturas son muy bajas. En efecto, la barrera constituida por la atmósfera disminuye debido a la altitud y, en consecuencia, el sol es más agresivo (la cantidad de UVB que recibe la piel aumenta un 4% cada 300 metros). Además, la reverberación sobre la nieve aumenta considerablemente las radiaciones ultravioletas que llegan a la piel (la nieve fresca puede reflejar el 80% de los UV que llegan a ella).

- Opte por la sombra en vez de por el sol, pero siendo consciente de que esto no constituye una protección infranqueable. En efecto, la sombra protege de la radiación solar directa pero no de la radiación solar reflejada por el suelo (la hierba refleja el 3% de los UV que llegan a ella, la arena del 5 al 25%, la nieve del 30 al 80% y el agua del 5 al 90%) ni tampoco de la radiación solar difundida por las partículas en suspensión en la atmósfera (a mediodía, del 30 al 50% de los UV recibidos se deben a radiaciones difundidas por las moléculas atmosféricas).

- Si las temperaturas son elevadas, hay que tener cuidado tanto con los golpes de calor como con las quemaduras solares que puedan afectar a su hijo. Déle de beber regularmente.

- No se exponga nunca al sol después de la aplicación de perfume o si está tomando ciertos medicamentos sin pedir consejo a su médico o a su farmacéutico.

- No permanezca demasiado tiempo expuesto al sol con el pretexto de que se ha aplicado un fotoprotector de índice elevado. La finalidad de estos productos no es aumentar el número de horas de exposición, sino reducir los riesgos durante la misma.

- Aplique regularmente un fotoprotector adaptado a la exposición solar y a su tipo de piel (fototipo).

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